¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
El aprendizaje no es una trivialidad, tiene una gran complejidad y su estudio requiere la comprensión y aplicación de teorías desde el conductismo hasta la concepción socio- constructivista. El aprendizaje involucra más de lo que la palabra representa por sí misma, bien hacen en incluir la “h” para transformarla a aprehendizaje. Son muchos elementos que se entrecruzan: conocimientos previos, aprendizaje significativo y situado, contextualizado, asimilación, adaptación, constructivismo, por mencionar algunos y cada uno es motivo de estudio, análisis y discusión, sin olvidar el contexto como elemento fundamental. El aprendizaje es susceptible de observarse porque existe, (sino para que se estudia), se observa en el desarrollo académico, personal, económico, social y cultural de las personas. También es susceptible de medirse de forma conceptual, procedimental y en el saber convivir y ser.
Sin embargo, el problema radica en lograr establecer instrumentos fiables de evaluación, desafortunadamente poco hemos hecho para observar y medir aprendizajes más allá del contenido conceptual. Estos instrumentos deben incluir los cuatro pilares del aprender: conocer, hacer, convivir y ser. La evaluación es una actividad de por si compleja que no se puede lograr únicamente tomando como base los contenidos curriculares, pues estos previamente deberán reestructurarse para aplicarse a problemáticas cotidianas que motiven el deseo por la búsqueda de su solución, que puedan resolverse a partir de conocimientos previos, en colaboración, compartiendo y discutiendo diferentes puntos de vista, generando valores y contextualizados con el ambiente de la población estudiantil.
Posiblemente algunos colegas o instituciones educativas ya empiezan a evaluar el aspecto procedimental y actitudinal, esperamos pronto tener las herramientas, teorías y competencias para evaluarlas y dejar las trivialidades de observar y medir solo el aprendizaje en base a los contenidos y enfocarnos en una enseñanza-aprendizaje centrada en el alumno.
El aprendizaje no es una trivialidad, tiene una gran complejidad y su estudio requiere la comprensión y aplicación de teorías desde el conductismo hasta la concepción socio- constructivista. El aprendizaje involucra más de lo que la palabra representa por sí misma, bien hacen en incluir la “h” para transformarla a aprehendizaje. Son muchos elementos que se entrecruzan: conocimientos previos, aprendizaje significativo y situado, contextualizado, asimilación, adaptación, constructivismo, por mencionar algunos y cada uno es motivo de estudio, análisis y discusión, sin olvidar el contexto como elemento fundamental. El aprendizaje es susceptible de observarse porque existe, (sino para que se estudia), se observa en el desarrollo académico, personal, económico, social y cultural de las personas. También es susceptible de medirse de forma conceptual, procedimental y en el saber convivir y ser.
Sin embargo, el problema radica en lograr establecer instrumentos fiables de evaluación, desafortunadamente poco hemos hecho para observar y medir aprendizajes más allá del contenido conceptual. Estos instrumentos deben incluir los cuatro pilares del aprender: conocer, hacer, convivir y ser. La evaluación es una actividad de por si compleja que no se puede lograr únicamente tomando como base los contenidos curriculares, pues estos previamente deberán reestructurarse para aplicarse a problemáticas cotidianas que motiven el deseo por la búsqueda de su solución, que puedan resolverse a partir de conocimientos previos, en colaboración, compartiendo y discutiendo diferentes puntos de vista, generando valores y contextualizados con el ambiente de la población estudiantil.
Posiblemente algunos colegas o instituciones educativas ya empiezan a evaluar el aspecto procedimental y actitudinal, esperamos pronto tener las herramientas, teorías y competencias para evaluarlas y dejar las trivialidades de observar y medir solo el aprendizaje en base a los contenidos y enfocarnos en una enseñanza-aprendizaje centrada en el alumno.
Alberto Colín Olvera.
Hola me parece interesante tu escrito ya que el aprendizaje solo se adquiere si el individuo lo desea, tiene que agarrarse, empaparse, observar y experimentar para que pueda apropiarse e introyectarse.
ResponderEliminarHola Alberto, dejame decirte que una de tus fortalezas en esta intervención es que el aprndizaje no lo encierras o encajonas como la adquisición de puro conociemiento, si no que va más allá de saber resolver problemas, es decir involucra el desarrollo de habilidades, actitudes y valores que le permitan a nuestros estudiantes desempeñarse en el aspecto laboral y personal.
ResponderEliminarSaludos cordiales
Buen dia Alberto:
ResponderEliminarMe parece muy atinada tu publicación, estoy de acuerdo en que los aprendizaje los debemos contextualizar dentro de un marco humanista con el afán de no quedar sólo en el conocimiento y en el contenido sino buscar la forma que este conocimiento y contenido pueda ser significativo para nuestros alumnos.